En tiempos de incertidumbre y estrés, la nueva normalidad está asociada a productividad desde casa. Conectarse desde un smarthphone o computador y atender las videoconferencias son parte de las tareas diarias del teletrabajo. El problema es que la nula separación existente entre el espacio laboral  y el de descanso ha cobrado su precio en la salud mental.

Un reciente estudio de la ACHS señala que el 95% de las empresas ha incorporado el teletrabajo, cambiando la rutina y el modo de trabajar de muchos. Es un sistema que se ha implementado para procurar autocuidado, pero dejando en segundo plano los efectos psicológicos y psicosociales que se han manifestado en los trabajadores. Porque cuando la oficina está en el hogar y los tiempos de descanso son a pocos metros del escritorio, se genera un estrés adicional al no tener espacios de recreación.

La OMS dio a conocer que el Covid-19 ha paralizado los servicios de salud mental esenciales del 93% de los ‎países del mundo, al mismo tiempo que ha aumentado la demanda de servicios por esta área. Entre los motivos de consulta destacan el duelo, aislamiento, pérdida de ingresos y el miedo generalizado.

Una reciente investigación del centro Criteria y la Mutual de Seguridad reveló que el 62% de las personas encuestadas sienten más cansancio y estrés en relación al inicio de la pandemia. De la misma manera, según el centro de estudios Citrix, un 47% de los trabajadores siente que su jornada laboral se ha extendido. En esta línea, la psicóloga clínica Patricia Orellana del Centro de Terapias del Comportamiento comenta que “estar en casa todo el día frente a una pantalla, sin la posibilidad de evadir o darte un descanso, más convivir con tu familia, puede generar más roces que de costumbre, es complejo de manejar”. De la misma manera, afirma que: “La mayoría de las personas no lo está enfrentando de manera óptima, horas en un ordenador te produce dolor de cabeza, irritación y ansiedad que se traduce en un síntoma de estrés”.

Ser una persona productiva depende de muchos factores y variables. “Establecer metas personales, definir tareas prioritarias y luego jerarquizarlas es útil para saber que tan alcanzables son”, recomienda la psicóloga Carolina Oliva, que puntualiza la importancia de adecuar las expectativas a la realidad, para así evitar la frustración de sentir que nunca alcanzamos las metas que nos planteamos. La especialista recomienda por su parte buscar espacios de distensión que se alejen de los factores estresores, como leer un libro que brinde una perspectiva positiva, conversar con un amigo de la infancia o emplear la cocina como actividad recreativa.

Por otro lado, para poder disfrutar de estos espacios de relajo sin dejar atrás las responsabilidades, la disciplina es una herramienta fundamental y difícil de aplicar cuando se trabaja desde la casa, que por lo general está llena de focos de distracción. Organizar los tiempos también es clave, creando un marco cronológico establecido para desarrollar las tareas diarias.

 

Fuente: https://n9.cl/pqn48

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